jueves, 10 de diciembre de 2009

Sumisos y asimilados

Dando una vuelta por lo que se cuece en este mundillo, pronto se hace patente que existen dos grandes bloques de sumisos: los auténticos y los asimilados. Pondré varios ejemplos...

"Señora, a sus pies para ser azotado, humillado, vestido de mujer, usado como reposapies, para cocinar, fregar, ser atado, sodomizado, aguanto bien el dolor, y estoy dipuesto a probar cosas nuevas..."

Muy bien sumiso número 1, no me dejas mucho margen a la improvisación, cuando ya me has preparado una lista exhaustiva de todas las cosas que TE gustaría que TE hicieran. En este ejemplo poco importa la personalidad del Ama mientras use bien la fusta y tenga a mano la batería del coche para unas descargas eléctricas en los testículos. Esto no es sumisión, esto es pasividad y autodisfrute. El Ama se convierte en la profesional que ejecuta, nada más y el centro de la acción es el sumiso. Aunque parezca que están abiertos a todas las fantasías del Ama, simplemente buscan satisfacer esos deseos mórbidos de ser utilizados y humillados, y a esto yo lo llamo terapia. Y se cobra por ello.

"Señora, ¿en qué puedo servirla?" Bien, es un buen comienzo, al menos sabe que yo existo, algo es algo..."¿Qué es lo que le gusta hacer?"... sospechosamente se parece a la afirmación anterior, disfrazada con el caramelo del interés, ¿qué me gusta hacer? muy sencillo, lo que me apetezca en cada momento, eso es fácil de adivinar. A partir de ahí las preguntas se dirigen todas al plano sexual, si me gusta así, o asao, y pienso, bueno, es una primera toma de contacto y ESE parece ser su principal interés, démosle una oportunidad. Al cabo de varias conversaciones ya me ha ofrecido desnudarse por cam, masturbarse para mi, y cualquier cosa que a mi se me ocurra... que a la fuerza se me tiene que ocurrir o se siente decepcionado, vaya Ama de pacotilla que no aprovecha la oportunidad de torturar a un sumiso.

Sumiso número 2, eso es coacción velada, y no soy yo quien tiene que estar a la altura de tus expectativas, sinó tú a la altura de las MIAS. También es cierto que hay toda clase de Amas, pero si me ofreces sexo, eso recibirás en el mejor de los casos, en el peor de ellos una paliza. Hay mujeres necesitadas de expresar su frustración con el sexo masculino y les irás al pelo. Pero yo me pregunto...¿es eso la verdadera sumisión? No como yo la entiendo.

"Señora, no me importa qué prácticas la hagan sentir bien, aunque tengo mis límites, me ofrezco para que se realice a través de mi, porque a mi me llena hacerla feliz de la forma que sea. Busco una Ama de la que pueda sentirme orgulloso de pertenecerla."

Mi corazón se acelera al encontrar una muestra de verdadera sumisión, una en la que el centro de atención está donde debe estar, en el Ama. Es curioso que alguien pretenda hacerme feliz sin preocuparse de cuáles son mis deseos, mis ilusiones, mis gustos, mis problemas, mis necesidades, porque el plano sexual es sólo una dimensión en el complejo Universo que constituye una persona.

Sumiso número 3, tú has sobrepasado ya la barrera del capricho, has resistido la tentación de las imágenes lascivas que nos han vendido como mujer Dominante y te has aproximado a la esencia del concepto: servir como camino al éxtasis. Aquí no hay gran diferencia con los grandes místicos, que buscaban llegar a la esencia de Dios a partir de su entrega y devoción. En este caso, la entrega se realiza como debe ser, a una mujer que admiras, que respetas, que te hace sentir que a su lado puedes crecer como hombre, porque al hacerla feliz sientes plenamente la generosidad que implica salir de tus deseos para convertirte en los míos.

Esa es la actitud correcta, ahora, deja que yo me encargue del resto.


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