En el mundo del BDSM se entremezclan muchos conceptos en un intento de definir la amplísima variedad de situaciones que engloba y de forma general se suele intentar definir a cada cual dentro del rol de Dominante o de sumiso, intento que puede conllevar desconcierto e incluso frustración.
La personalidad humana es rica en dualidades y aspectos, y en toda persona existe en forma latente el binomio Dominante-sumiso, entendido en este caso como persona que lidera y toma decisiones, y persona que sigue las indicaciones de otra... quien no ha estado en un punto y otro de este binomio alguna vez ¿verdad? Tener esa capacidad no quiere decir, sin embargo, que tengamos una preferencia marcada, y tampoco implica que seamos una cosa u otra.
Y es que, para complicarlo aun más, una cosa es la personalidad, donde todo funciona por dualidades, como si se tratará de un menú donde elegir en cada momento, y otra muy distinta es el Yo, el quienes somos, que permanece mucho más tiempo. Por poner un ejemplo, en mi caso podría tener relaciones sexuales con una mujer, incluso quererla muchísimo, pero eso no me convertiría en bisexual. Y eso ocurre también en el caso de Dominantes y sumisos. Uno puede tener un determinado comportamiento en una situación concreta, pero eso no le convierte en ello. Por ejemplo, arrodillarse y besar los pies de alguien no le convierte en sumiso, incluso gustándole, y es que se tiende a simplificar en un mismo saco naturalezas muy distintas.
Comentábamos en una charla muy interesante la otra noche, que alguien puede ser masoquista, o fetichista, o morboso, o curioso, sin necesidad de ser sumiso, que una cosa no conlleva la otra. Y más aún, intentar ser lo que no se es produce una tensión y una frustración innecesarias. Y es que, a mi entender, solo puede desarrollarse aquello que está en nuestra naturaleza, y si no lo está no puede inventarse. Yo podría en un determinado momento tener una actitud más sumisa, por las circunstancias o para mi beneficio, pero eso no me convertiría en sumisa, y si me empeñara en serlo me provocaría un conflicto interno importante.
Por eso me parece muy importante que cada cual reflexione y llame a las cosas por su nombre, sin intentar simplificar o encajar en un modelo si no está en su naturaleza ser así. Si a alguien le gustan determinadas prácticas, como ser tratado como un perro, o ser sodomizado, o sentirse indefenso, eso no quiere decir que sea una persona sumisa, lo que significa es que le excitan esas prácticas, y punto. Puede ser sencillamente algo morboso, y eso se aplicaría a cualquiera de los roles o a ninguno de ellos. No debemos confundir sexualidad con concepto de vida, y es que cuando hablamos de un rol, hablamos de definir una visión, una serie de creencias entorno a una idea que marca nuestra forma de entender las relaciones y la vida en general.
Y es que una persona Dominante, en mi opinión, suele ser una persona que abre caminos, que tiene la habilidad de guiar y de potenciar a otras personas, que tiene una perspectiva amplia de las situaciones, con un afán de mejora y de superación constante, un desvelo por las personas que acoje y un gran respeto por la responsabilidad que todo ello conlleva... y todo ello sin incluir necesariamente ningún matiz sexual.
Y desde aquí invito a quien se sienta sumis@ a contar cual es su visión del mundo, de las relaciones, o de la vida... una forma de conocernos mejor unos a otros, y es que no soy la más indicada para decir como es una persona sumisa, ya que no lo soy.
Twittear










