miércoles, 13 de junio de 2012

Doma, castigos y disciplina

He pensado en varias maneras de enfocar esta entrada y creo que la mejor es empezar con algo real, que me haya ocurrido a mi.

"Ha vuelto a hacerlo, sé que no quiere pero está en su naturaleza el hacerlo, y a mi me disgusta que lo haga. Me cuesta mucho tiempo y esfuerzo recordarle lo que le he enseñado, cómo quiero que se comporte, y en el momento parece que lo entiende, y las siguientes veces actúa realmente como si lo hubiera entendido, pero al cabo de un tiempo vuelve a aparecer ese molesto comportamiento y tengo que castigarle, para demostrarle que lo ha hecho mal y que no me gusta. Y entonces me mira con esos ojitos de remordimiento y culpa, y sé que no ha habido mala intención, que de verdad me adora y soy el centro de su vida, que me espera todos los días a que llegue, y me recibe a cuatro patas, con esa mirada de ilusión y alegría, que duerme a mis pies y que es ahí donde encuentra la tranquilidad, y que se esmera en continuar adaptándose a mi, y en esos momentos sé que mi disciplina está teniendo el efecto que esperaba."

Esto es un caso real, y lo escribo teniéndola a mi lado, en el sofá, lamiéndome el pie hasta hacerme cosquillas, con una de sus patitas apoyada en mi muslo y la cabecita en la mesa donde está el ordenador. Que esta perrita me adora es innegable, y que me cree suya también, por eso le gruñe a cualquiera que se me acerque. Y parecería un perfecto ejemplo de relación D/s, sino fuera porque ella es un pastor alemán, un perro de los de cuatro patas.

Doma

El concepto de Doma proviene de cuando el ser humano necesitaba de los animales para ayudarle en ciertas tareas, y de ahí surgió la necesidad de capturar a animales salvajes y modificar su comportamiento para que aceptaran ciertas normas o circunstancias de vida (pérdida de libertad y adaptación a los usos a los que se les destinaba). 

Existe una definición en términos hípicos que me parece muy significativa: "La doma clásica o adiestramiento, tiene como objeto el desarrollo del caballo mediante un entrenamiento racional, metódico y equilibrado por medio del cual el jinete consigue que éste realice todas sus órdenes con armonía, equilibrio y actividad. El caballo se vuelve tranquilo, elástico, ágil y flexible, a la vez que se hace más confiado y atento a las órdenes del jinete, llegando a formar con él un binomio perfecto."... ¿no os recuerda a algo?¿no os suena vagamente familiar? Sólo tenéis que cambiar caballo por sumiso.

Disciplina

El concepto de disciplina no está claro: por una parte puede entenderse como el entrenamiento para que alguien se comporte de una determinada manera (mucho más aceptable que su comportamiento actual, y adaptado a unas normas familiares, sociales o colectivas), y por otra también puede referirse a una observación constante de una instrucción para llegar a un fin (por ejemplo, la autodisciplina necesaria para dejar de fumar). 

Tener una cierta disciplina en nuestra forma de actuar parece que nos dota de mayor confiabilidad, supongo que porque de esta manera los demás saben qué esperar de nosotros. Y en todas sus modalidades implica una modificación de la conducta para adaptarnos a algo establecido o a un fin.

En su origen, la disciplina es una forma de educación que se emplea para "formar el carácter" de los niños, y de esa forma, acomodarlos a las normas de la sociedad. Este concepto de educación se emplea también en otros colectivos, como el militar o el eclesiástico, en el que una comunidad de gente está implicada y es importante que se cumplan unas normas establecidas para su armoniosa convivencia. En su esencia, trata de la imposición de unas normas, empleando una instrucción sistemática con métodos coercitivos, para concienciar a las personas disciplinadas de que hacer lo contrario no les resulta de beneficio. Esto se consigue mediante el sistema de refuerzos, de premios y castigos, o lo que se denomina Técnicas de Modificación de la Conducta.

No os voy a soltar un discurso sobre esto, porque estoy convencida de que todos habeis leído algo sobre ello, sobretodo en lo que se refiere a "pasos necesarios para disciplinar, educar, o domar a un sumiso", y hay sobrados ejemplos de ello en internet.

Castigo

Un castigo se aplica, en principio, para corregir una conducta que reiteradamente se produce en contra de lo establecido. Y hay muchas variantes de castigo, desde los físicos que suelen acompañarse de dolor, a los psicológicos, el castigo positivo y el castigo negativo, que podéis encontrar explicados en los siguientes artículos:


Reflexiones personales

Son varias las reflexiones que me hago acerca del tema de la doma, la disciplina y los castigos, y es que me da la sensación de que, en ese intento de recrear una fantasía de Dominación/sumisión, tomamos elementos desfasados o que se utilizan con los niños y los animales para su educación.

Yo me pregunto si un adulto hecho y derecho necesita de toda esta tecnología psicológica para modificar su conducta (a no ser que estemos hablando de deshacerse de una adicción o un hábito pernicioso), si no basta simplemente con la voluntad de complacer a otra persona para cambiar una conducta, siempre que esa conducta no sea esencial, y siempre que ese cambio no sea forzado.

Es decir, si necesito someter a alguien a una instrucción férrea, con un manual de normas y castigos a recibir en caso de no cumplirse, y eso implica que esté constantemente observando y evaluando a la otra persona, incluso previniendo los casos en los que se puedan llegar a infringir esas normas a mis espaldas, creo que quien está siendo sometida en este caso soy yo.

Los castigos, salvo que sean con intención claramente erótica o para provocar el temor en la otra persona (si eso es lo que se busca), se ha demostrado que no son útiles para la modificación de la conducta. En el caso de los niños y los animales, por ejemplo, se ha estudiado el efecto que se consigue aplicando tanto el castigo como el refuerzo positivo, demostrándose que el último es mucho más efectivo. 

Puedo entender que con los animales y con los niños hasta cierta edad, a los que no podemos hacerles entender razonadamente lo que queremos, haya que emplear ciertas técnicas conductistas para amoldarles a la manera "aceptable" de comportarse según la sociedad y según nuestros estándares. Pero hay que tener en cuenta que a la hora de hablar de "conducta aceptable" eso depende mucho del entorno, del momento y de las personas implicadas, y que en el caso de los sumisos, depende mucho de los gustos y valores de la persona Dominante. Eso me hace preguntarme si una persona sumisa que cambia de Dominante tiene que volver a someterse en cada caso a una férrea disciplina para cambiarle sus hábitos, que en el mejor de los casos habrá aprendido diligentemente de otros Dominantes anteriores.

Creo que la fantasía de control, y la fantasía de los sumi-mascotas pueden tener su gracia durante el juego sexual. Esa especie de entrenamiento sumi-canino en el que el sumiso aprende a hacer una serie de monerías para su Dom, o ese otro en el que aplicando esa disciplina consigue que el sumiso se acuerde de todas las manías y costumbres de la parte Dominante, pueden resultar muy atractivos y excitantes, pero que pretender aplicarlos en serio para cambiar a alguien está fuera de lugar.

Los Dominantes no somos los maestros, terapeutas, consejeros, educadores, jueces, ni madres/padres de las personas sumisas. 

Podemos fantasear con ello, incluso recrearlo, pero creérselo es colocarnos en una posición que no nos compete, porque estamos ante otra persona adulta, cuyo criterio y personalidad son tan respetables como los nuestros.

¿Quiero decir con ello que tiene que desaparecer la Doma, la Disciplina y el Castigo dentro de la D/s? 

No, siempre que seamos conscientes de que, o bien es un juego sexual, o bien lo que estamos haciendo en realidad es pretender que cambiamos la conducta de otra persona, y que si aparentemente existe ese cambio es porque para esa persona le es útil, práctico, aceptable o beneficioso. 

Las adaptaciones entre Dominante y sumiso (ya que son ambos los que se adaptan), se producen de forma natural al conocerse mejor, y por la voluntad de agradar y de estar con esa persona. Los cambios forzados, impuestos, y el "porque yo lo valgo" tienen un contexto muy concreto, un momento adecuado dentro de un juego,  una situación establecida o pactada, pero fuera de ahí entraríamos en el aspecto oscuro que rodea las relaciones D/s, del que ya he hablado en otras entradas.

Si lo que en realidad quiero es que la persona sumisa, que voluntariamente ha aceptado ese rol y estar conmigo, haga determinadas cosas porque es mi gusto que las haga, pues para eso está la comunicación, y si veo que esa persona no las realiza o se le olvidan sistemáticamente, o hay rebeldía manifiesta, y para mi se trata de cuestiones esenciales, pues lo que me plantearé seriamente es porqué estamos juntos, en qué nos beneficia a ambos, si nuestros caracteres son compatibles o no lo son, porque no creo que aquí se trate de cambiar a nadie, sino de encontrar a esa persona que me complementa, y que hará las cosas por mi, no porque yo se las mande, sino porque sea feliz haciéndome feliz al hacerlas. 

5 comentarios:

  1. "El caballo se vuelve tranquilo, elástico, ágil y flexible, a la vez que se hace más confiado y atento a las órdenes del jinete, llegando a formar con él un binomio perfecto."... ¿no os recuerda a algo?¿no os suena vagamente familiar? Sólo tenéis que cambiar caballo por sumiso"

    Algunos así nos sentimos y así somos Señora Alyna,pero quién puede creerse lo que llevamos tan adentro y lo que necesitamos como el respirar.

    Si ni siquiera nos atrevemos a decírnoslo a nosotros mismos.

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    1. Creo, espartaco, que tú ya lo estás haciendo :), y como toda semilla, requiere de tiempo y cuidados para germinar.

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    1. Muchas gracias Amoastur, eso pretendo, encontrarle el sentido a todo esto.

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  3. EL castigo no es FEM DOM es male sum. es mi opinion.

    Gracias por compartir su pensamiento

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Se agradecen los comentarios